Casa Colón tenía cierres lentos, ningún control de recetas, un salón desorganizado, cuentas difíciles de dividir y cero visibilidad de las ventas por mesero.
Con el mapa de mesas digital, la división de cuentas y el punto de venta por mesero con comisiones automáticas, el servicio se ordenó. El módulo de recetas con costos les dio además el control de márgenes que no tenían.